Cuestión de Tasas

El análisis de la coyuntura es como armar un rompecabezas con piezas que nos dan poco a poco. Al principio, contamos con expectativas del mes en cuestión contra las cuales comparamos la información que vamos obteniendo. Empezamos con los indicadores de difusión, que son índices oportunos que se construyen en base a preguntas y respuestas cualitativas que son fáciles de recabar. Éstas nos dan un primero sentido de dirección, más no magnitudes.

Por ejemplo, el Indicador IMEF Manufacturero se divulga el día primero hábil del mes.  Si el nivel es un valor superior a 50 puntos, sabemos que la actividad manufacturera está en expansión, más no sabemos cuánto. Su valor principal es adelantar la dirección de la economía y saber con anticipación si estamos en expansión o recesión. Para esto es fundamental concentrarse en la tendencia del Indicador y no sobre analizar el último dato. El INEGI publica un conjunto de índices de difusión, como los de Confianza del Consumidor y Productor, el Agregado de Tendencia y el de Pedidos Manufactureros, entre los días 3 y 4 del mes.

Los indicadores más oportunos que se construyen en base a datos duros son la tasa de desempleo (y algunas tasas adicionales del mercado laboral) y la balanza comercial, que se publican alrededor de la tercera semana del mes. Los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) son esenciales para anticipar los desequilibrios y demás condiciones en los mercados laborales y tienen una correlación elevada con la marcha de la economía. Sin embargo, contienen una varianza elevada que dificulta su interpretación. Por lo mismo, nos confirman cierta tendencia pero difícilmente nos adelantan el comportamiento en el margen de la marcha de la economía.

En cambio, las cifras de la balanza comercial son los primeros resultados concretos de la actividad económica. El balance comercial tal cual es de poca importancia, ya que el hecho de arrojar un superávit o un déficit no ayuda a entender la coyuntura, sino más bien su importancia se limita cuadrar cifras dentro de un modelo de flujos de fondos. Lo relevante de esta información radica en las tasas de crecimiento de las exportaciones e importaciones.

Las exportaciones no petroleras son el motor principal de crecimiento, por lo que su comportamiento es no solo esencial para anticipar el dinamismo de la producción manufacturera, sino también para entender el dinamismo que podrá sostener la economía más adelante. Sin el empuje de las exportaciones no petroleras, las actividades secundarias primero y posteriormente las terciarias pierden dinamismo. Las importaciones reflejan directamente la demanda agregada interna del país, por lo que su crecimiento nos ayuda a predecir la marcha del consumo de los hogares, la demanda de insumos para la producción y la inversión en máquinas y equipo.

A las tres semanas empezamos a contar con más información. La producción industrial (actividades secundarias) se da a conocer entre 6 y 7 semanas después del cierre del mes. Un par de semanas después ya nos informan sobre el mes en su conjunto mediante el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE). Posteriormente, van saliendo indicadores complementarios que nos ayuden a analizar más los detalles de la actividad económica.

La semana pasada conocimos la balanza comercial de febrero. Si limitamos nuestra lectura de la economía a lo que reportan los medios, es posible haber quedado confundido y posiblemente mal informado. Partiendo de un mismo boletín de prensa, algunos medios informaron de un superávit comercial y otros de un déficit. En muchos lados se enfatizó que las exportaciones no petroleras disminuyeron por primera vez en 40 meses, aunque algunos medios mencionaron que crecieron a la tasa más elevada de los últimos 39 meses. Obviamente el reporte merece un análisis más profundo.

Lo primero que debemos tener en mente es la diferencia de lo que nos dice una tasa anual y una tasa mensual (partiendo de cifras desestacionalizadas). La tasa anual habla del comportamiento de los últimos doce meses, por lo que no se puede utilizar para analizar el mes en sí. Esta tasa puede subir o bajar independientemente de lo que pasó en el mes. La tasa mensual habla del mes tal cual, pero no refleja la tendencia de la economía; puede resultar negativa sin alterar una tendencia positiva o viceversa.

En febrero las exportaciones no petroleras crecieron 5.1% respecto al mes anterior. Si todos los meses hubiera el mismo crecimiento, la tasa de 12 meses llegaría a 82.1%. Sin embargo, la tasa anual disminuyó 1.7%, debido a una desaceleración que se venía gestionando desde hace 8 meses. Febrero fue un extraordinario mes, pero aun así insuficiente para revertir la tendencia negativa. Si los siguientes meses se comportan como febrero, muy pronto tendremos una tendencia muy positiva. Sin embargo, si la tendencia negativa persiste a pesar de tasas marginales positivas, pronto podríamos estar en recesión. Es cuestión de tasas; hay que seguir armando el rompecabezas.

¿Y tú qué opinas?