Artículos y comentarios sobre la Economía Mexicana
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Al igual que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) hace un año, ahora se va a cambiar de año base al Índice Nacional de Precios Productor (INPP).  ¿Qué implica?  Básicamente, una actualización de la estructura económica implícita en el cálculo del índice, que conlleva (entre otras cosas) cambios en los ponderadores, y aprovechar la tarea para incorporar algunas mejoras metodológicas.

Aunque el INPP no es tan conocido y comentado como el INPC, cumple con una función muy importante, que es la de proporcionar una medición sobre la variación de los precios de los bienes y servicios de la producción nacional.  Mientras que los precios al consumidor incluyen impuestos (como el IVA y el IEPS), dado que forman parte integro del precio que paga el consumidor final, los precios del productor no incluyen impuestos, gastos de transportes, ni márgenes por comercialización.

En este sentido, el INPP es un indicador de inflación por costos y se usa en la elaboración de las cuentas nacionales, para deflactar variables específicas a precios constantes y como factor de indexación en contratos públicos y privados.  Mientras que el desglose del INPC es por objeto de gasto o por tipo de bien o servicio, la desagregación del INPP abarca la estructura productiva de la economía, ofreciendo un detalle sectorial que no tiene el INPC.  Dado que captura el precio que el productor fija a su comprador, se utiliza mucho para anticipar la trayectoria de la inflación general (medido por el INPC).

Los primeros antecedentes de este índice son de 1929 cuando se calcula por primera vez un índice de precios al mayoreo.  Su primera versión contenía 32 genéricos y sólo abarcaba la Ciudad de México.  Diez años después, se amplió a 210 genéricos, pero seguía limitado al Distrito Federal.  El primer cálculo del INPP fue en 1980 (once años después del INPC), mediante una cobertura de 596 genéricos, que cubría agricultura, silvicultura, minería, manufactura y construcción.  Fue hasta 1994 cuando se incluye por primera vez el sector servicios y se presenta la desagregación que conocemos ahora.

Vale la pena mencionar que el Índice obtiene la certificación de calidad ISO-9001 en 2003, cuando el cálculo corría por parte del Banco de México.  Esta certificación se pierde en el proceso de transferencia de la responsabilidad al INEGI, ya que no existe el traspaso institucional de las certificaciones.  No obstante, el INEGI obtiene su propia certificación en diciembre de 2011, no sólo del INPP sino también del INPC.  Esto implica la formulación y seguimiento de procesos de calidad que aseguran la integridad de los datos.  También se debe tomar en cuenta que toda la metodología y los procesos siguen los lineamientos internacionales establecidos en el Manual Internacional de Precios Productor del FMI, la OCDE, la OIT y el Banco Mundial

El INPP en su versión actual (año base 2003) se integra mediante 600 conceptos genéricos, de los cuales 92 son del sector primario, 417 del industrial y 91 de servicios.  Detrás de los conceptos genéricos, hay cerca de 15 mil bienes y servicios específicos, cuyos precios se obtienen de un marco muestral que abarca un poco más de un millón y medio de unidades económicas.  El directorio de fuentes de información se aproxima a 12 mil.

¿Por qué se va actualizar el INPP ahora?  La razón principal es por la disponibilidad de información (como los Censos Económicos 2009, la matriz insumo-producto 2008 y los trabajos de cuentas nacionales de los últimos años) que, entre otras cosas, refleja una estructura más apegada a la realidad de los últimos años.  La estructura económica es dinámica, ya que ocurren cambios todo el tiempo derivado de mejoras tecnológicas, de cambios en las preferencias de los mercados y de la aparición (y desaparición) de productos y servicios.  Por lo mismo, es recomendable actualizar las ponderaciones del índice para que refleje mejor la realidad después de un cierto número de años.

El INEGI va aprovechar el cambio de año base para introducir el Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN), que entró en vigor a raíz del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y que se ha ido incorporando poco a poco en todos los cálculos de las estadísticas nacionales.  Actualmente el INPP usa el codificador sectorial de actividades del Sistema de Cuentas Nacionales de 2001, que prácticamente ha quedado obsoleto.

La cobertura que contendrá el INPP abarca alrededor de 80 por ciento de la producción y 15 de los 20 sectores del SCIAN.  Posiblemente el sector más importante que se excluye es el comercio, ya que su cobertura es muy complicada, en especial, porque el concepto fundamental del INPP es capturar el precio del productor, que no incluye márgenes de comercialización.  Por lo mismo, es difícil determinar precios de los servicios y obtenerlos en el mercado para darles un seguimiento mensual.  Tampoco incluye servicios corporativos, gobierno, organismos internacionales y servicios financieros.  En estos casos, la mayoría carece de precios a los que se pueda dar seguimiento de mercado.  En el caso específico de los servicios financieros, las mejores prácticas internacionales recomiendan no incluirlos debido al efecto de variables monetarias (como la tasa de interés) sobre la medición de los precios productor.  Aun así, se logra una mayor cobertura sectorial que en índices similares en la mayoría de los países.

Los cambios que se incorporan implican pasar de 600 productos y servicios genéricos a 585, derivado de una mejor identificación del origen de producción.  Esto implica incorporar productos que representan un valor mínimo de 0.0055 por ciento de la producción total del país, reagrupar la canasta de bienes y servicios de acuerdo al SCIAN 2007.  Se introducen nuevos genéricos debido a su mayor importancia en la producción (como por ejemplo, equipos de comunicación, comida rápida y circuitos integrados), y se fusionaron otros genéricos como específicos (como por ejemplo, dos genéricos como leche en polvo y leche maternizada, ahora será un solo designado como leche en polvo y maternizada).  Dos genéricos desaparecen, servicios médicos públicos y educación pública, ya que carecen de precios de mercado.  Hay algunos genéricos que cambiaran de denominación para abarcar un concepto más amplio (como por ejemplo, clavos ahora será productos de alambre).  Finalmente, hay algunos genéricos que pasan a ser específicos por su baja ponderación (como por ejemplo, fotografía y revelado).

El cambio de año base implica modificaciones en las desagregaciones.  Sin embargo, la publicación de las nuevas series continuara con las mismas series y cuadros agregados y habrá un cuadro de compatibilidad de los genéricos de ambas canastas.  Por lo mismo, habrá una continuidad para las series agregadas que empiezan en 1980.

El calendario de ejecución del proyecto del INEGI establece a enero como el periodo para la consulta pública, a febrero para la difusión del cambio de año base y el 9 de marzo para la primera presentación de resultados.  El calendario de difusión de la información mensual se mantendrá sin cambios, es decir, el mismo día en que se da a conocer la inflación general (medido mediante el INPC).  Este es el día 9 de cada mes, al no ser que sea sábado o domingo, en cuyo caso será el día hábil anterior.

Este artículo es un resumen de la información proporcionada por el INEGI en torno a la metodología en consulta del proyecto.

¿Repunte de Inflación?

Octubre 27th, 2011 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico - (0 Comments)

La historia de la inflación en México cambió a partir del 2000 cuando empezó a registrar tasas de un solo dígito en forma consistente.  En los 27 años anteriores (de 1973 a 1999) los precios aumentaron 316 mil por ciento, equivalente a un promedio anual de 34.8 por ciento.  En ese periodo terminamos 23 veces el año con inflaciones de dos dígitos, dos con tres dígitos (1986 y 1987) y dos con uno solo (1993 y 1994).  En cambio en los últimos diez años la inflación ha terminado cada año en promedio en tan solo 4.5 por ciento.  En una década nos hemos acostumbrado a otro comportamiento muy distinto de los precios.

Aunque la inflación es ahora mucho más baja que antes, hemos visto que ha adoptado un patrón interesante.  Sin excepción, en los años nones baja mientras que en los pares sube.  Desde 2003, en los nones se ha situado por debajo de 4.0 por ciento (ya dentro del rango de variabilidad que el Banco de México ha marcado como objetivo), pero cada año siguiente (par) vuelve a quedar fuera del rango.  Por ejemplo, en 2008 subió de 3.8 por ciento a 6.5 por ciento, para volver a bajar a 3.6 por ciento en 2009.  El año pasado volvió a subir (a 4.4 por ciento) y este año queda claro que quedará por debajo del cuatro por ciento.  Incluso, es posible que se registre la tasa más baja para un fin de año desde que existe el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).  Para que esto pase tendrá que ubicarse por debajo de 3.33 por ciento, que fue la tasa que se observó a fines de 2005.

Después de terminar en diciembre del 2010 en 4.4 por ciento, la inflación bajó rápidamente a principios de año y a partir de marzo ha fluctuado dentro de un rango de 3.1 y 3.5 por ciento.  En septiembre sorprendió a la mayoría al registrarse la tasa más baja para ese mes desde 1970 y la variación de doce meses bajó a 3.1 por ciento.  Dado que las tasas de octubre, noviembre y diciembre del año pasado fueron relativamente elevadas, es posible pensar que el cierre de este año no sea mucho más elevada que la observada a finales de septiembre.

Sin embargo, la tasa de la primera quincena de octubre (0.61 por ciento) fue la más elevada de todo el año y a primera vista sugiere un posible repunte.  Aunque la segunda quincena no fuera tan elevada, es muy seguro que observaremos una tasa para el mes de 0.7 por ciento.  ¿Existe indicios de que pudiéramos ver una nueva tendencia alcista?

En principio el dato no es para alarmarse.  Dado que la inflación de octubre del año anterior fue 0.62 por ciento, la anual únicamente aumentaría un punto decimal.  Si analizamos la incidencia quincenal de los diversos componentes, encontramos que la inflación de la primera quincena fue 13 puntos base mayor a la del año anterior, mientras que el aumento en los precios de los energéticos explica totalmente la diferencia.  Esto significa que si los energéticos hubieran subido igual ahora que hace un año, la tasa hubiera sido la misma.  El subíndice de los energéticos por si solo explica 0.43 del aumento total de 0.61 por ciento, es decir, más del 70 por ciento del aumento total en el periodo.  Incluso, parte de la diferencia se puede atribuir a una mayor ponderación de los precios de electricidad dentro del índice a partir de este año debido al cambio de base que se introdujo recientemente, que en sí no es inflación.

No obstante, sí hay algunas características de la inflación actual que llama la atención.  De entrada, existen grandes variaciones entre algunos de los subíndices del INPC.  Aunque la subyacente se ubica casi al mismo nivel que la general (3.24 versus 3.27 por ciento a tasa anual del índice quincenal), las mercancías de alimentos, bebidas y tabaco registran un incremento de 7.44 por ciento.  En cambio, los precios de mercancías no alimenticias aumentan a 1.98 por ciento y los servicios distintos a la vivienda a un ritmo de 0.27 por ciento.  En otras palabras, aunque el promedio se ubica muy cerca de la meta puntual del Banco de México, existen extremos que llaman la atención.

El problema fundamental es que los precios de los servicios y de las mercancías que casi no han aumentado no se perciben mucho.  En cambio, los precios de los alimentos son sumamente visibles, al igual que los de la gasolina que suben todos los meses.  Por lo mismo, la credibilidad en la medición de la inflación por parte del público en general no es muy buena.  Esto es especialmente crítico en este momento, justo cuando el INEGI acaba de tomar la estafeta para la medición.

¿Hay Confianza?

Agosto 4th, 2011 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico - (0 Comments)

El INEGI dio a conocer hoy (jueves 4 de agosto) el índice de confianza del consumidor para julio.  Los datos revelan un incremento de 8.1 puntos respecto al mismo mes del año anterior y 2.5 respecto al mes anterior.  Obviamente cualquier mejoría debe interpretarse como algo positivo.  Pero, ¿cómo debemos interpretar estos datos?  ¿Qué significan?  ¿Hay o no confianza?

El indicador de confianza es un índice de difusión tradicional, que se construye mediante cinco respuestas cualitativas a igual número de preguntas sobre algunas percepciones del consumidor.  Le preguntan a los encuestados cómo ven la situación económica de sus hogares respecto a la que existía hace doce meses y cómo creen que estará dentro de un año.  Se hacen las mismas preguntas pero sobre la situación económica del país y finalmente, sobre las posibilidades en el momento (comparada con las de hace un año) para realizar compras de bienes duraderos, como muebles, televisor, o lavadora.  Cada pregunta tiene cinco posibles respuestas que van desde lo más pesimista a lo más optimista.

Primero, se calcula un tipo de promedio ponderado de cada pregunta (llamado subíndice) con una ponderación de 0 para las respuestas más pesimistas, de 0.25 para las pesimistas, 0.5 para las de en medio, 0.75 para las optimistas y 1.0 para las más optimistas.  De esta forma si el 100 por ciento de los encuestados responden que está “mucho peor”, el subíndice tomaría un valor de 0, mientras que si todos contestan “mucho mejor” el subíndice arrojaría un valor de 100.  Resulta natural que el umbral entre el pesimismo y el optimismo sea 50 puntos.  De esta forma es muy fácil la lectura del número, ya que nos ubica perfectamente bien en una escala de 0 a 100 con un umbral de referencia.  Finalmente, el índice total es el promedio simple de los cinco subíndices.

Este tipo de índices son sumamente prácticos y de fácil interpretación.  Su construcción es sencilla y rápida, por lo que típicamente son de los indicadores más oportunos que existen.  El problema empieza con la práctica sumamente controversial de igualar un mes arbitrario a 100 (en este caso se escogió enero de 2003).  Esto quita la referencia a una escala mediante la cual se puede interpretar el número y únicamente nos deja con un patrón a través del tiempo que no nos permite saber si existe o no confianza.  Por ejemplo, el INEGI dice que la confianza en julio fue 95.5 puntos.  Pero ¿qué nos dice el dato?  No sabemos si la cifra está por arriba o por debajo del umbral, por lo que no podemos decir nada respecto al nivel actual de confianza.  Únicamente nos dejan con la opción de comparar el nivel (sea cual sea) con el pasado, siempre con referencia a enero de 2003, cuando fue 100.

Para entender bien el problema, imagínense que los resultados de una encuesta de intención de votos nos lo dieran a conocer con un valor para todos los candidatos de 100 para el mes de enero de 2007.  Las cifras que nos proporcionan nos dejan ver cómo han mejorado o empeorado respecto al pasado, pero nunca nos dice quien va a ganar.  Aquí la referencia de 50 puntos es el umbral que uno necesita para ganar con mayoría, pero no podemos saber donde se ubica cada candidato en un momento dado.  Cuando uno ve estas encuestas es interesante ver cómo cambian las preferencias en el tiempo, pero lo más interesante y por mucho, es el porcentaje de votos de cada candidato en un momento dado.  Por lo mismo, sería absurdo igualar un mes a 100.

Para que los datos de la Encuesta Sobre la Confianza del Consumidor (ESCO) hagan sentido y nos digan sí existe confianza o no en un momento dado, le tenemos que quitar el candado de que enero de 2003 sea 100 y más bien, saber cuál es el valor que resulta de calcular el promedio ponderado de las respuestas en una escala de 0 a 100.  Si hacemos esto, resulta que el valor real del índice en enero de 2003 fue 40.88.  Mediante una simple regla de tres podemos calcular el valor para julio de 2011 (y cualquier mes de la serie), que nos da 39.75.  Esto dato tiene un sentido interpretativo directo: al ubicarse significativamente por debajo del umbral de 50, nos dice que a pesar de haberse mejorado un poco, en promedio los consumidores todavía tienen una percepción pesimista de la situación económica.

Resulta interesante ver que el mayor pesimismo existe en torno a las posibilidades de comprar algún bien duradero (20.09), mientras que el mayor optimismo radica en la situación esperada para los miembros del hogar (53.82).  Existe pesimismo en la situación actual del hogar (44.47) y en la del país (34.48), pero en ambos casos el consumidor tiene una percepción menos pesimista hacia el futuro.  En especial, destaca la diferencia entre la situación actual del país (34.48) versus la situación esperada dentro de un año (45.90).  Aunque no alcanza a rebasar el umbral de 50, significa que la gente ve con mejores ojos el futuro.

La encuesta realmente tiene mucho elementos muy interesantes y relevadores.  En sí se realizan 15 preguntas, pero únicamente dan a conocer los resultados de cinco.  Las otras preguntas son sobre cómo ven las condiciones económicas en el futuro para ahorrar, para salir de vacaciones, para comprar un automóvil y para comprar, construir o remodelar una casa.  Resulta que el mayor pesimismo radica en los planes de comprar un automóvil nuevo o usado en los próximos dos años.  El promedio ponderado de este subíndice es menor a 10 puntos, lo que explica por qué las ventas internas de automóviles en el país han sido tan bajas.  Resulta interesante que las posibilidades de ahorrar alguna parte de sus ingresos en este momento únicamente alcanza 22.69 puntos, pero cuando se pregunta sobre las condiciones futuras para ahorrar, sube a 47.82.

En general, el mexicano es relativamente pesimista.  El valor real del índice de confianza siempre se ha ubicado por debajo del umbral de 50 puntos.  Lo más cercano fue un valor de 47.69 en agosto de 2001, que es interesante ya que la economía se encontraba en medio de una recesión (aunque ligera) en ese momento.  El momento de mayor pesimismo fue en octubre de 2009 cuando se alcanzó un valor de 32.61.  Desde entonces, hemos observado una tendencia al alza por 21 meses consecutivos que ya nos coloca por encima de los niveles mínimos que tenía el índice antes de la crisis de 2008-2009.  No obstante, todavía necesitamos mejorar mucho más nuestra percepción para alcanzar los niveles promedios que existieron antes.

Si en general no existe todavía mucho optimismo ¿cómo explicamos la tendencia alcista en las ventas al por menor de los establecimientos comerciales, o el hecho de que el nivel de la actividad económica ya registró un nuevo máximo histórico a principios de año?  Debemos recordar que la encuesta le pregunta por igual a todos los consumidores sin considerar su nivel socioeconómica.  Queda claro que una persona con ingresos que lo ubican en la clase media alta o alta, tiene mucho más poder adquisitivo que otra cuyos ingresos la ubican en la clase media baja o baja.  Sería interesante que los resultados de la encuesta los pudieran ponderar por nivel de ingresos.

Traspaso Histórico

Julio 15th, 2011 | Posted by Jonathan Heath in Pulso Económico - (0 Comments)

A partir del viernes, 15 de julio de este año, el INEGI asume formal y legalmente la responsabilidad total de la elaboración de los índices de precios del país.  Aunque el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) tiene su origen en 1968, el Banco de México empezó con el quehacer de construir índices en 1929, a los pocos años de su fundación en septiembre de 1925.  Por lo mismo, nuestro banco central deja atrás ésta tarea después de 81 años.  El único traspaso parecido fue cuando el Banco de México cedió la responsabilidad del cálculo de las cuentas nacionales al precursor del INEGI en 1978, que en aquel entonces eran cifras anuales. (más…)

Lo más seguro es que la cifra de inflación de junio, que va a dar a conocer el Banco de México la próxima semana (7 de julio), sea una tasa negativa. Esto significa que vamos a tener una disminución en el nivel de precios por tercer mes consecutivo. Para la mayoría de las personas este es algo que simplemente no se puede creer, ya que constantemente sentimos cómo nuestro ingreso alcanza para menos cada mes. La Encuesta Sobre la Confianza del Consumidor que levanta cada mes el INEGI hace la pregunta (comparando con los 12 meses anteriores), ¿Cómo cree usted que se comporten los precios en el país en los siguientes 12 meses?. La respuesta es contundente: más del 95% de los entrevistados creen que los precios van a subir más ahora de lo que subieron en el pasado reciente. (más…)

En la exposición de motivos de la Reforma Constitucional (que se aprobó a fines de 1993), para otorgarle la autonomía al Banco de México, se dijo que la responsabilidad de elaborar los índices nacionales de precios no podría permanecer en el Banco Central porque no debería ser juez y parte en la determinación de la inflación.  Allí empezó un largo y sinuoso camino que duró 15 años antes de poder cuajarse.  No fue hasta abril de 2008 que se aprobó la Ley del Sistema Nacional de Información Estadística, donde se estableció que el INEGI tendría la facultad exclusiva de elaborar y publicar los índices de precios.  En el decreto de Ley se otorgó un periodo de tres años para la transición de dicho proceso y se puso la fecha del 15 de julio de 2011 para el día en que el INEGI asumiera esta responsabilidad. (más…)